Dudas y respuestas sobre el cierre del ‘imperio Mega’

B. Van der Kolk, F. Batato, M. Ortmann y Kim Schmitz, detenidos. | Efe
  • ¿Sirve este cierre para acabar con la llamada ‘piratería’ en la Red?
  • ¿Para qué sirven en realidad las polémicas ‘ley Sinde-Wert’ y SOPA-PIPA?
  • ¿Peligra la confianza en los servicios de almacenamiento en la ‘nube’?
Pablo Romero | Madrid
La operación policial que ha logrado cerrar el popular servicio de intercambio de archivos Megaupload y detener a sus responsables deja tras de sí una serie de interrogantes. La primera y más evidente cuestión es por qué han cerrado el servicio.
El Departamento de Justicia de EEUU y el FBI han liderado la operación tras haber investigado Megaupload durante al menos dos años. Sus responsables están oficialmente acusados de conspiración de crimen organizado, cometer infracciones de derechos de autor de forma masiva, blanqueo de dinero y dos cargos criminales de violación de la propiedad intelectual.
En la acusación, único documento oficial publicado hasta ahora, se pueden leer algunas de las principales pruebas aportadas para la puesta en marcha de esta operación, entre ellas algunas de las conversaciones ‘comprometedoras’ entre los detenidos. Mientras, en la Red proliferan los ataques y las amenazas, y Anonymous lideró un gran ataque coordinado para tumbar sitios web justo después de conocerse la operación.
Los detenidos, ¿son héroes o villanos?
El profesor y fundador de Meneame Ricardo Galli afirma, tras leer completa la acusación que “las evidencias son enormes y numerosas, independientemente del relato de ficción que contiene”. “No sólo eran unos ‘polizones’ (‘free-riders’) de esa biblioteca global que defendemos muchos, también mintieron y aprovecharon hasta el último resquicio legal para obtener ganancias escandalosas y llevar un estilo de vida envidiable hasta por las estrellas de Hollywood”, destaca.
“Algunos defendemos la libertad de expresión, otros sólo la usan en su propio beneficio”
Galli se siente “decepcionado”. “Mientras algunos defendemos la libertad de expresión y compartir información“, comenta, “otros sólo la usan en su propio beneficio, y yo no defiendo este tipo de negocio porque no es ético, no es lógico, no es necesario y, por cierto, no tendría este volumen si hubiese una oferta legal adecuada”.
De los responsables de Megaupload detenidos destaca por méritos propios su creador, Kim Schmitz (‘Kim Dotcom’), un antiguo ‘hacker’ aleman residente en Nuena Zelanda, millonario y extravagante. El profesor del IE y experto Enrique Dans cree que “si se les juzgase por su aspecto y por lo que dicen de ellos la acusación, serían obviamente villanos”. “Si efectivamente hicieron algo ilegal, me parece perfecto que caiga sobre ellos el peso de la ley, aunque gracias al cielo antes de decidir si son héroes o villanos tiene que dárseles oportunidad de defenderse de dichas acusaciones, y abogados no les van a faltar”.
¿Qué es realmente Megaupload?
Como comenta Sergio Rodríguez en su blog El Catalejo, desde 2005, cuando nació Megaupload, y prácticamente la actualidad, casi no había oferta para ver series y películas “con calidad, agilidad, en buenas condiciones y de pago” en Internet. “Sus responsables aprovecharon esta necesidad no cubierta para lanzar varios sitios de descarga y visualización de todo tipo de contenido”, comenta Rodríguez, y añade: “No buscaron acuerdos con los propietarios de las obras, sino una vía rápida: publicar sin consentimiento”.
Enrique Dans reconoce que “obviamente había personas que lo utilizaban para guardar archivos con derechos de autor, de acuerdo. ¿Y?“. “¿Justifica esto que el FBI entre como en las películas y cierre el servicio para todos los usuarios del mundo, norteamericanos o no?”, se pregunta. “¿Vamos a cerrar a partir de ahora cualquier servicio que algunos usuarios utilicen de una manera que no nos gusta? ¿Cerraremos Google porque hay usuarios que lo usan para buscar canciones, películas o pornografía infantil? ¿Cerraremos Dropbox porque hay personas que comparten películas? ¿Por qué no cerrar los bancos? Creo que hay clientes que los usan para blanquear dinero…”
¿Dónde está la industria?
Las cifras que da la denuncia son de vértigo. El FBI estima que sumaba 150 millones de usuarios registrados, 50 millones de usuarios diarios y alrededor del 4% del tráfico de Internet, causó daños por 500 millones de dólares y ganó ‘ilegalmente’ 175 millones de dólares en publicidad y cuentas ‘premium’
“Ellos no tienen un gasto de inversión. Y la difusión no puede canibalizar otros negocios”
Si se mueve tanto dinero con este entramado, ¿por qué la industria de contenidos no está en este negocio? Responde José Manuel Tourné, director de la Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual (FAP) y presidente de la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos. “Lo que pasa es que ellos no tienen un gasto de inversión”, afirma. “La difusión no puede canibalizar otros negocios preexistentes”, comenta, “de manera que quien quiera ir a ver una película a una sala de cine pueda hacerlo, así como alquilar una película en un videoclub o descargársela”.
Tourné añade además que el cine “tiene que ser necesariamente de pago, por la sencilla razón de que a poca gente le gusta ver películas con cortes publicitarios”. Y recuerda que en estas condiciones no se puede competir con la descarga gratis. “Las tiendas ‘online’ han quebrado, recuerdo que Pixbox de Telefónica llegaba como mucho a registrar cinco alquileres por día“. Por último, recuerda que Internet, para la industria de contenidos, es “una oportunidad, no un enemigo”.
“El problema es que los derechos de autor hace mucho ya que no retribuyen al autor”
Por su parte, Enrique Dans cree que la industria debería proponer o facilitar “la creación de plataformas que tengan un catálogo completo, unas condiciones razonables, una ‘usabilidad’ adecuada y un precio disuasorio que de verdad responda a los costes implicados”. “Si eso estuviese disponible, las páginas de descargas se acabarían ellas solas, porque en realidad nadie ve bien que éstas se enriquezcan con los derechos de terceros sin retribuir a los creadores”, sostiene.
“El problema es que los derechos de autor hace mucho ya que no retribuyen al autor”, concluye Dans.” Aquí nadie quiere proteger la cultura ni al creador, que esta sujeto a la explotación de los mismos sinvergüenzas que con la otra mano estrangulan el mercado”.
¿Sirve este cierre para ‘acabar con la piratería’?
José Manuel Tourné cree que “es un paso más” para acabar con la llamada ‘piratería’, pero “quedan muchos por dar, sobre todo en España”. Y recuerda un caso parecido aquí contra Espal en el que se llegaron a cerrar servidores.
Sin embargo, Ricardo Galli no opina igual. “Por supuesto que no va a acabar, hay muchos sitios similares a Megaupload, y hay otros mecanismos, como el P2P, que permiten compartir de forma distribuida y sin que dependa de una sólo empresa”, afirma, y añade: “Además, el problema de Megaupload fueron sus servidores, bienes y operaciones dentro de EEUU”.
Más contundente si cabe se muestra Enrique Dans: “Si alguien de verdad lo piensa, que se lo haga mirar, porque o es torpe, o es tonto, o ambas cosas a la vez”. ¿Qué pasó desde desde que cerró Napster en el año 2000?, se pregunta. “Sin Megaupload, hay todavía cientos de métodos para intercambiar archivos, y cada vez que se cierra uno, aparecen quince más”, afirma, y advierte de que “la represión solo convierte a la industria del entretenimiento en blanco de la ira de los usuarios“.
El abogado Carlos Sánchez Almeida explicaba esta semana en su blog Jaque perpetuo que “pese a afectar a millones de personas, el cierre de páginas como Megaupload no conseguirá evitar que los ciudadanos continúen compartiendo cultura a través de Internet”.
Arcadi Espada, escritor, columnista y directores de Ibercrea, recordaba en unas declaraciones a El Cultural que “todo el que participa conscientemente de una infracción es infractor”. “Todos usamos diferentes herramientas para el trabajo o para el ocio y nada nos impide elegir las legales”, afirmaba.
¿La ‘ley Sinde-Wert’, para qué?
“Cerrar páginas de enlaces y actuar contra el ‘hosting’ son medidas complementarias”
Si se ha comprobado que se puede ordenar el cierre total de servicios de almacenamiento en red o ‘hosting’ (aunque sea de forma preventiva), que es donde están los materiales protegidos de forma ilícita, ¿para qué sirve entonces la llamada ‘Ley Sinde-Wert’, enfocada a perseguir los sitios web que enlazan a esos materiales?
Enrique Dans recuerda que “la legislación vigente antes de la ley Sinde protegía perfectamente al creador, porque podía reclamar unas medidas cautelares y se ejecutaban en un tiempo muy rápido si estaban justificadas”. Y concluye: “Lo único que se hace es retirar a los jueces del proceso de decisión -porque a la industria del entretenimiento ‘no les gustaba’ lo que decían – y permitir que sea el propio Gobierno el que decide qué páginas se cierran y cuáles no, generando un sistema de censura que, además, no cuesta nada a quien denuncia y deja completamente indefenso al denunciado“.
Por contra, José Manuel Tourné afirma que “cerrar páginas que facilitan el acceso (como páginas de enlaces) y actuar contra el ‘hosting’ son medidas complementarias“, y recuerda que la Ley Sinde plantea un procedimiento administrativo, más ágil, para poder actuar contra aquellos comportamientos que no son delito (“dado que el ánimo de lucro es considerado judicialmente como comercial”, se lamenta). “Se abren así más opciones para proteger la propiedad intelectual, penal, civil y administrativamente”.
Por su parte, Ricardo Galli opina que “en el mejor de los casos sirve para cerrar sitios que apuntaban a ficheros pero ese no es el problema, sino las puertas que deja abiertas para el abuso“. El fundador de Meneame opina que con la ley Sinde-Wert podrían darse denuncias por violaciones de ‘copyright’ “sólo por venganza o para perjudicar a la competencia”.
¿Y para qué sirve entonces la SOPA?
“Para convertir a los Estados Unidos en el superpolicía universal”, afirma Enrique Dans, y alerta de que con esa ley EEUU podrá “no sólo denunciar a una empresa que sea perfectamente legal en su país –caso Rojadirecta, por ejemplo- sino que, además, puede arrebatarle sus dominios, cortar el acceso de los ciudadanos norteamericanos a su página, y sancionar a las empresas que se publiciten en ella”.
“En sus fundamentos”, recuerda Galli, “es similar a la ley Sinde-Wert, pero puede llegar aún más lejos”. Además, apunta que “EEUU tiene nodos de Internet que son imprescindibles en la Red, por lo que su alcance es global”.
Por su parte, Tourné recuerda que el cierre de Megaupload ha sido posible al aplicar la legislación ‘antipiratería de 1998, la Digital Millenium Copyrihgt Act’. SOPA extiende la protección a la posibioliodad de perseguir páginas de enlaces dentro y fuera de EEUU, y cree que es una legislación que se adapta a los tiempos que corren. “Ahora se ha podido cerrar Megaupload porque Nueva Zelanda ha colaborado, pero imagínate que un país en donde se encuentren los servidores no colabora; para eso está SOPA“, confirma.
Es importante destacar que un día después de la redada contra megauopload y dos jornadas después de una gran protesta en la Red, el proyecto de ‘ley antipiratería’ estadounidense quedó postpuesto, según anunció su principal ipulsor, el senador republicano Lamar Smith.
¿Peligra la ‘nube’?
Hay quien dice que este cierre puede poner en peligro la computación en ‘nube’ y los servicios de almacenamiento remoto, dado que se cierra un servicio sin discriminar qué archivos son lícitos y cuáles ilícitos. De hecho, no se puede negar que hay ‘daños colaterales’ que sufren personas de todo el mundo que almacenan ahí archivos privados que no vulneran derechos de propiedad alguno y que los han perdido, a causa de una denuncia… en EEUU. ¿Qué pasa con mis documentos ‘legítimos’?
“Se ha abierto un precedente convirtiendo al FBI en el brazo armado de la industria del entretenimiento”
Galli afirma que este caso “crea un problema de inseguridad, se ha mostrado que es posible cerrar un sitio gobal, dejar sin ficheros a personas de otros países, y los datos personales que pueden obtener en manos de un Gobierno extranjero“. Y cree que “empresas como Dropbox tendrán que empezar a analizar cada fichero que se sube para asegurarse que no sea material con ‘copyright’, claramente una sobrecarga enorme que además genera desconfianza en sus clientes”.
Enrique Dans va más allá. “Este cierre genera una inseguridad increíble al poner de manifiesto que servicios que estás usando para fines completamente lícitos y en los que estás poniendo archivos que son importantes para ti y para tu actividad pueden ser cerrados porque una empresa de entretenimiento opina que le perjudican, ya no porque la empresa sea infractora, sino porque otros usuarios lo son”. “No se trata de defender a Megaupload, esto ya lo harán sus abogados”, asegura. “Se trata de entender que hemos abierto un precedente completamente inaceptable, y que además se ha hecho convirtiendo al FBI en el brazo armado de la industria del entretenimiento“.
Por su parte, y como representante de la industria de contenidos en España, Tourné afirma que el sector lamenta que todo esto tenga consecuencias para los dueños de los contenidos lícitos, aunque recuerda que tal uso lícito “era mínimo”. El presidente de la FAP afirma que en otros casos menos ‘claros’ no debería ser necesario cerrar sino “retirar aquellos contenidos ilícitos, que es también lo que dice la Ley Sinde”. “Las medidas deben ser en cualquier caso proporcionales y debidamente eficaces“.

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