Pablo Romero | Madrid
Las movilizaciones en la Red contra las futuras normas estadounidenses contra la llamada ‘piratería’ en Internet, impulsadas en el Congreso tanto por republicanos como demócratas, son la última línea de defensa contra dos versiones de un proyecto de ley que, de aprobarse, tendrá efectos no sólo en sitios estadounidenses, sino en cualquier página web en todo el mundo.
Estas son las claves de un controvertido proyecto que prevé eliminar ‘de facto’ el acceso a sitios web que no respeten los derechos de propiedad intelectual.
Qué es SOPA-PIPA
Se trata de las dos versiones de un proyecto ideado para tratar de detener la distribución en la Red de material protegido por ‘copyright’, SOPA (Stop Online Piracy Act, o ley para detener la’ piratería’ en línea) en la Cámara de Representantes, y PIPA (Protect IP Act) en el Senado. EEUU ya cuenta con una normativa al respecto específica desde 1998, llamada ‘Digital Millenium Copyright Act’, que obliga a retirar de la Red cualquier material considerado ilegal. La novedad es que trasciende las fronteras, dado que prevé que se pueda actuar contra sitios web infractores de cualquier parte del mundo.
Por qué se plantea
El objetivo de esta normativa es acabar con la distribución ‘online’ no autorizada de películas, música u otros bienes estadounidenses, así como impedir que los ciudadanos de EEUU puedan acceder a los mismos. Para ello, de aprobarse, el Gobierno estadounidense y los afectados podrán solicitar a los jueces que actúen contra páginas infractoras, aunque sean de fuera de EEUU.
Cómo funciona
El proyecto prevé que se pueda ordenar el bloqueo de sitios web extranjeros en EEUU. Así, los proveedores podrán verse obligados a eliminar de sus servidores los sitios infractores, los buscadores tendrán que eliminar estas páginas de sus resultados de búsqueda, las compañías de publicidad se verán obligadas a interrumpir sus anuncios en dichos sitios supuestamente infractores y se podrá ordenar la interrupción de los servicios de pago, como PayPal o Visa, vinculados a esas páginas.
Uno de los puntos más controvertidos, que casi con seguridad quedará eliminado del proyecto definitivo, es la posibilidad de impedir el acceso a sitios infractores mediante el bloqueo de DNS, es decir, modificando el sistema que relaciona el nombre de un sitio web (por ejemplo, elmundo.es) con su dirección IP (193.110.128.200). Algunos críticos aseguraban que esas medidas podrían conducir a muchos usuarios a navegar por sitios de riesgo, con navegadores modificados u otros cambios que podrían ser usados por estafadores ‘online’.
Por qué la llamamos ‘ley Sinde (Wert)’ de EEUU
El espíritu que subyace en este proyecto es similar a las polémicas medidas aprobadas hace un año en España -y que se pondrán próximamente en marcha– para controlar los intercambios no autorizados de material protegido por derechos de autor. Se trata de actuar contra los sitios web y no contra los usuarios, mediante un procedimiento rápido que impida el acceso a las páginas web que resulten sancionadas.
Quién apoya esto
La industria del entretenimiento (música, películas, videojuegos…) ha sido el principal soporte de este plan contra la ‘piratería’, apoyados por otras con fuertes intereses en mantener la protección de la propiedad intelectual e industrial, como el sector farmacéutico, así como la poderosa Cámara de Comercio de EEUU, informa Reuters.
Este proyecto tiene el apoyo tanto de congresistas como de senadores demócratas y republicanos, que insisten en las pérdidas económicas de la llamada ‘piratería’, estimadas en unos 135.000 millones de dólares (unos 100.000 millones de euros) anuales. Según informa María Ramírez, entre las excepciones del partido demócrata está Mel Watt, que se quejó de que la ley “abre la puerta a la censura gubernamental”.
Quién está en contra
Las protestas contra este proyecto están siendo lideradas por los principales grupos y compañías de Internet, aglutinadas en la Netcoalition, así como por grupos de defensa de las libertades en la Red y una gran parte de usuarios, coordinados en plataformas como Stop American Censorship o Web Goes on Strike. Al afectar potencialmente a cualquier sitio, las quejas se han expandido a gran parte del planeta, tal y como explican sitios que también participan en las protestas, como Barrapunto o Alt1040

Enlace articulo original: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/01/18/navegante/1326879391.html

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