‘No es que la libertad de expresión peligre en Rusia, es que directamente no hay’

  • ‘La amenaza mayor es la regulación de los grandes medios de comunicación’
  • ‘Vivimos en la era de la ‘ciberguerra’ desde hace ya bastante tiempo’
Pablo Romero | Madrid
Internet está protagonizando las movilizaciones en buena parte del mundo este año, como herramienta imprescindible para organizar a una ciudadanía cada vez más descontenta. Rusia no es una excepción, y las calles de sus ciudades son testigos de movilizaciones sin precedentes contra los últimos comicios presidenciales, que dieron la victoria al partido Rusia Unida (RU) del todopoderoso Vladimir Putin.

Ilya Ponomarev.
Ilya Ponomarev es, a sus 36 años, miembro de la Duma rusa y presidente del Comité de Alta Tecnología de la Cámara legislativa rusa. Invitado a Madrid por la Fundación Bankinter Innovación, este carismático político y emprendedor explica las particularidades de su país en cuanto a redes y libertad de expresión, la importancia de las herramientas ‘online’ en un momento de importantes cambios globales, y qué papel desempeñan activistas, empresas, seguridad y Estado.
Según Ponomarov, el verdadero riesgo de censura no se encuentra en la interceptación de las comunicaciones sino en la interpretación que se realicen de esos datos recogidos.
¿En qué consiste su trabajo en la Duma?
Soy el presidente del Comité ‘High-Tech’ (Alta Tecnología) de la Duma (Cámara Baja rusa), y mi trabajo es supervisar las innovaciones en diferentes aspectos. Trabajo por ejemplo sobre la legislación sobre fondos de inversión de riesgo, qué impuestos se aplican a las nuevas compañías -‘start-ups’-, etc. Estoy involucrado en proyectos de este tipo. Antes de que se me eligiera para este puesto del Parlamento, trabajaba en parques de alta tecnología en Rusia. De esta manera, trabajo en todo lo que se trata de apoyar a los emprendedores.
¿También en lo que a legislación en tecnología se refiere?
Todo, en realidad. Incluyendo las infraestructuras, las relaciones entre los actores, actividades para conocer a gente. De hecho, un tercio de mi tiempo lo paso en EEUU tratando de traer a emprendedores prominentes a Rusia, especialmente a mi región, y trato de poner en contacto a diferentes empresas para facilitar la innovación.
¿Cuál es la fotografía de Internet, y especialmente las redes sociales, en Rusia hoy? ¿No existe una gran brecha tecnológica entre diferentes capas sociales, o entre el campo y la ciudad? Al menos, esa es la impresión que da.
En primer lugar, tengo que decir que Internet es digamos una realidad alternativa en Rusia. Hay un mundo que la gente ve en la calle, y luego está otro mundo muy diferente que la gente puede ver en la televisión nacional, que no tiene nada que ver con lo que se ve en la calle. Y luego existen muchas dimensiones en la propia Red. La foto de Internet es muy diferente de la foto que se puede palpar a pie de calle, aunque cada vez menos. Cerca del 60% de los rusos dispone de conexión o acceso a Internet, y el 40% más o menos se conecta de manera habitual. En algunas ciudades, como Moscú, esta tasa se acerca al 80%. En otras ciudades, como Novosibirsk (en Siberia) la cifra cae al 50%. Claro que en las zonas rurales el porcentaje cae en picado. De modo que sí, existe una gran brecha tecnológica como has mencionado, pero se está cerrando poco a poco.
Hay quien dice que la libertad de expresión está en peligro en Rusia -de alguna manera siempre ha sido así, pero ahora de forma particular- a pesar de la extensión de Internet…
Bueno, no es que la libertad de expresión esté en peligro en Rusia, es que directamente no hay libertad de expresión en Rusia.
Recientemente, el ex director del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB) y ahora director del Consejo de Seguridad ruso, Nikolái Pátrushev, planteaba la necesidad de ‘regular’ Internet en Rusia por motivos de seguridad, aunque ha habido voces que alertan de un incremento -aún mayor- de la censura. ¿Qué cree usted que el Gobierno realmente quiere?
Bueno, Pátrushev no es el Gobierno, es el secretario del Consejo de Seguridad pero su puesto no tiene mucha influencia política, es más bien de carácter técnico. Pátrushev, sin embargo, personalmente es un portavoz muy prominente para una cierta parte de Rusia, por así decirlo. Básicamente influye en aquellos implicados en la seguridad. Por eso propaga una actitud muy clara sobre este asunto. Siempre que hay protestas en masa, manifestaciones en las calles, pretende quebrar la comunicación entre los activistas sociales y políticos que tratan de coordinar sus movimientosa través de Internet y entrenar a la gente sobre qué y qué no hacer. Obviamente, personas como él quieren controlar cuanto más mejor las comunicaciones; Pátrushev dice por ejemplo que los chinos son un ejemplo, que lo están haciendo bien…
A eso me refería yo…
Pero bueno, tengo que añadir que incluso Putin, que ideológicamente está muy cercano a esta parte de la elite rusa 8trelacionada con la seguridad), asegura que técnicamente es muy difícil -y políticamente imposible- regular todo este aspecto. Creo que ahora estamos más allá del punto de no retorno, de hecho ahora mismo sería imposible cargarse las libertades que ‘de facto’ existen en Internet porque la gente saldría a manifestarse a las calles en masa. Me da la impresión de que les asusta esto.
Bueno, parece que eso es lo que realmente está pasando ya en Rusia… En cualquier caso, ¿cree que de alguna manera el Gobierno ruso ejerce algún tipo de control sobre la Red, en cualquier caso, aunque sea como excusa para identificar riesgos para la seguridad nacional? Por ejemplo, hubo una polémica reciente relacionada con los datos encriptados de Gmail y Skype, aunque al final se descartó actuar contra estos servicios…
Una vez más, lo que habría que preguntarse es si son competentes en términos de Internet y de la comunicación en general. La gente del Gobierno está al límite de ese conocimiento, lo cierto es que no lo entiende muy bien, y entonces se está centrando en los aspectos técnicos. Lo que has mencionado, es decir, la noción de prohibir el uso de Skype porque se usa una tecnología de encriptación, por ejemplo, es ilustrativo, porque de verdad no creo que use una tecnología tan sofisticada como para que no se pueda romper. Pero una vez más, esta gente trata de atacar los bordes, las esquinas, en lugar del núcleo de los problemas. El caso de Skype remite de hecho a la cuestión de si tenemos una legislación que obligue a tener las comunicaciones desencriptadas. En EEUU, por ejemplo, no está permitido usar herramientas de encriptación, y en Rusia es la situación es similar.
Internet es algo global, no conoce fronteras… ¿No existe un riesgo de que el afán de control deje al país aislado?
Técnicamente es muy fácil, mira el caso de China. China lo hace, es un ejemplo que se podría recrear en Rusia técnicamente en una o dos semanas. El país cuenta con un instrumento llamado Sorm (similar a Echelon), un sistema para controlar, monitorizar y clasificar actividades en red. Este sistema se encuentra implantado en todos los ISP y proveedores de Internet, empresas de telefonía, etc. Y es público. De hecho, esta herramienta ha tenido su utilidad en la lucha contra el terrorismo. Varios terroristas han sido atrapados gracias a esta tecnología, ya que te permite buscar el origen de una comunicación determinada, en un área concreta y durante un tiempo particular. Cuando hay un ataque terrorista se puede acceder a todos los números, quién llama a quién, y ahí podemos establecer la identidad de los terroristas. Esto es así, es verdad. Pero la pregunta es realmente si toda esta tecnología puede usarse para la censura también. Lo cierto es que ahora mismo está prohibido usar esta herramienta para la censura, pero la gente que se dedica a la seguridad en Rusia de vez en cuando abusa de su uso porque otorga un gran poder. Ahí está el ejemplo de uno de nuestros principales activistas políticos, que estaba tratando de recaudar fondos a través de un servicio parecido a PayPal este verano en Rusia. Los de seguridad tenían registrados a todos los donantes, aunque eran anónimos en principio. Después dieron esta información a uno de los grupos de juventudes a favor del Gobierno, los cuales montaron una campaña de críticas contra estos donantes, en principio anónimos. Fue una locura y un gran escándalo, ya que obviamente todo esto era ilegal, pero claro, había que probar que se trataba de los de seguridad del estado, a pesar de que era más que obvio que ellos habían filtrado esta información.
¿Entonces dónde cree que está el equilibrio entre la ausencia de seguridad y el control absoluto por parte del Estado en la Red? Porque parece que se impone más el control…
Mira, creo que la clave es cómo se interpretan los datos que se recogen. Escuchar a alguien hablar por teléfono en el mundo de hoy en día es muy fácil de hacer. Hasta tu teléfono se puede interceptar fácilmente si usa tecnología GSM, existen aparatos muy sencillos que uno puede comprar en cualquier sitio para escuchar las conversaciones de móviles a nuestro alrededor. ¿Pero cómo se entiende lo que se está captando? Es decir, ¿cómo se procesan los datos? No basta con grabar la información, sino que la cuestión es cómo se usa luego. Se trata de un problema muy difícil de solucionar, y creo que la respuesta legal no es dejar utilizar o prohibir los aparatos, las herramientas o las redes. Se podrían usar ‘firewalls’, pero una vez más dudo que se hiciera algo parecido porque las consecuencias políticas serían muy duras (es técnicamente posible, pero políticamente inaceptable). Así que creo que la amenaza mayor es, precisamente, la regulación de los grandes medios de comunicación.
¿En serio?
Sí. El papel de los medios de comunicación de masa en Rusia es, ahora mismo, muy democrático (al menos desde mi punto de vista), pero está sujeto a una serie de requisitos impuestos por la legislación vigente. De esta manera, no se pueden utilizar palabrotas en un periódico, ya que se estaría violando la ética pública, por así llamarlo. Tampoco se puede se puede dar publicidad a extremistas conocidos en los medios… Son requisitos que yo, personalmente, considero lógicos y que existen en otros países. Pero si estos mismos requisitos se aplican a los individuos, entonces muy fácilmente podríamos cerrar todos los blogs, porque muchas veces se dice en ellos ‘joder’, ‘mierda’… Es que se cerrarían todos los sitos web personales. al mismo tiempo, esta normativa se aplicaría a las compañías que dan servicios a millones de blogs, de manera que con que uno solo weblog usara una palabrota… ¿se cerraría el servidor completo, entendido éste como un medio de comunicación en sí? ¿A causa de un bloguero que hizo algo no permitido se pueden cerrar millones?
¿Está usted trabajando en la Duma para que este tipo de situaciones legales no se produzcan?
Sí, esa ha sido mi responsabilidad directa en los últimos dos años. Hemos creado una normativa para que los proveedores de servicios, de la plataforma de ‘hosting’, etc… no carguen con la responsabilidad de las acciones de sus usuarios. En su caso, se puede responsabilizar a las personas que están incumpliendo las normas. Por ejemplo, si alguien distribuye pornografía infantil, entonces Vodafone no tiene culpa por el hecho de que esos contenidos pasen por sus redes, sino que la persona que está enviando esas fotos carga con la responsabilidad y debe ser juzgada. Con las leyes rusas, sin embargo, es muy complicado hacer este tipo de rastreos en la Red. Si los servidores de un sitio están en Irlanda, el dominio está registrado en EEUU… pues la policía no sabe contra quién ir porque el caso estaría mucho más allá de su jurisdicción. Esto es algo que queremos cambiar, dentro de la ley. Existen contradicciones de carácter jurídico, es cierto, pero hay personas en el Gobierno que quieren simplificar el asunto aún más y sugieren que todas las páginas web sean consideradas medios de comunicación y así se pueda aplicar el sistema de cierre. Nosotros chocamos contra esta opinión y por ello nos ha costado mucho tiempo sacar adelante esta nueva normativa. Hemos alcanzado un compromiso -frágil, eso sí- con todas las agencias del Gobierno ruso para conseguirlo.
Ahora que algunos ciudadanos se han lanzado a las calles en ciudades rusas para protestar contra los últimos resultados electorales, ¿cree usted que se pueden controlar de alguna manera a os movimientos de activistas e ‘indignados’ se organizan en las redes precisamente mediante el control de dichas redes? ¿Es eso posible? ¿y es algo que el Gobierno pretende realmente?
Por supuesto que las cosas pueden controlarse, y de hecho creo que se controlan. Cuando estamos hablando de un grupo de unos cientos de personas, que tienen una relación entre sí, es realmente sencillo de controlar. Pero cuando estamos ante cientos de miles de personas que además van a salir a la calle, pues entonces ya no es tan fácil, porque salen a la calle y ya está: ahí se acaba cualquier intento de control en la Red. Por eso creo que este control no es relevante. En cualquier caso, sería relevante si el servicio por el que se organizan estos grupos se cerrara, pero ahora mismo por ley es imposible. Desde otro punto de vista, hay un principio muy famoso que además se inventó Franco, y que dice que hay que darle todo a los amigos y nada a los enemigos. Esto es algo que a Putin le encanta repetir, por cierto, diría que es uno de sus principios vitales. Por ejemplo, en lo que dura una manifestación en la calle no hay forma legal de cerrar Facebook para los manifestantes; sin embargo, se puede llamar a los operadores de red (existen tres principales operadores nacionales en Rusia) y la transmisión de datos de estos tres operadores de repente se cae para un teléfono en particular…
Bueno, pero la manifestación ya estaría en la calle y habría sido organizada con éxito…
Yo me refiero a que si hay alguna acción violenta de algún tipo prevista se tiene que coordinar, y esta coordinación se puede realizar gracias a Twitter, Facebook o en donde sea, como ya ha pasado en otros países. de esta forma, se cierran las redes y se pueden evitar estos ataques violentos coordinados. Es decir, se pueden mandar mensajes, se puede llamar por teléfono, pero no puedes subir nada a Internet…
Pues hasta donde yo sé, estas manifestaciones a las que me he referido son mayoritariamente pacíficas. Quiero decir, que no tiene sentido tratar de abortar una coordinación para unos actos violentos que no existen de hecho.
Claro, son pacíficas, estoy al 100% de acuerdo. Lo que pasa es que los resposables de seguridad están asustados, les asusta la posibilidad de que hayan acciones violentas. Para asegurarse del todo que esto no llegue a suceder, por eso hacen lo que hacen. Lo que estoy diciendo es que no importa si tiene o no sentido, lo que digo es que se puede hacer y de hecho se hace sin que exista una ley de por medio: los jefes de seguridad sólo tienen que levantar el teléfono y hablar con determinadas personas para que realicen cosas de este estilo.Por ejempo, hemos constatado también en la red social más popular del país, Vkontakte, cuando hubo protestas en Bielorrusia, los servicios de seguridad bielorrusos pidieron que se cerraran los sitios que coordinaban los grupos de protesta. Vkontakte proporcionó la información necesaria. Cuando los de seguridad de Rusia les pidieron que hicieran lo mismo durante las últiomas protestas, no lo hicieron. Básicamente lo que esto significa es que la administración del servicio tiene un marcado carácter político. O sea, que sí dan esta información cuando quieren. Una vez más, lo que digo es que todo esto está pasando fuera del entorno legal en Rusia, no son acciones legales.
Para terminar con este asunto, ¿cree que el uso cada vez mayor de redes sociales -y en general de herramientas sociales en Internet- está cambiando la realidad política o social en su país, en concreto, y en el resto del mundo, en general?
Sí, creo que está cambiando todo, y mucho. Básicamente la mitad de la población no está en la Red, y esta mitad de la población tiene una menor actividad económica, política y social. Es muy sumisa, pues son básicamente comunistas o bien votan a quien esté en el poder: resultan muy conservadores, muy conformistas. Después tenemos a la otra mitad de la población, la que está conectada a Internet, y éstos son los que directamente no votan porque no les gustan los partidos, piensan que viven en una sociedad distinta, no les importa y prefieren disfrutar de la vida. Hasta ahora no se molestaban en participar en esto. Pero es que ahora esta gente sí es activa políticamente, y son los que se se están manifestando últimamente. Normalmente los que protestan en la calle suelen ser los comunistas y los conformistas, cuando se les decía que tenían que luchar contra los impuestos que suben o los salarios que bajan salían a la calle. Un millar de personas o dos cada vez. Estos se podría decir que son los manifestantes ‘tradicionales’, lo que lo hacen siempre. Y no tienen ningún impacto. Pero ahora estamos hablando de gente que sale a la calle y es económicamente activa y que nunca jamás en su vida ha participado en ningún movimiento político. Y éstos son los recientemente movilizados a través de las redes sociales… Esto sí que supone un auténtico cambio.
Para finalizar, quisiera su opinión sobre el controvertido término ‘ciberguerra’. Parece que los expertos se muestran divididos: algunos niegan que exista como tal más allá de los titulares de prensa, otros aseguran que es algo inevitable. Por otro lado, los ataques a sistemas industriales (mediante troyanos y ‘malware’ como Stuxnet o Duqu…) han disparado las alarmas sobre la posibilidad de ataques informáticos a infraestructuras con consecuencias imprevisibles. ¿Estamos en la era de la ‘ciberguerra’ o aún es pronto para afirmar tal cosa?
Creo de hecho que vivimos en la era de la ‘ciberguerra’ desde hace ya bastante tiempo. Creo que la amenaza es más que real. Y creo que nadie se ha dado cuenta todavía de lo real que es esta amenaza. Por lo que hemos visto hasta ahora, en Rusia son muy común los ataques de distribución de servicio (DDoS), los más primitivos, de grupos progubernamentales contra las plataformas de blogueros actuivistas, para tratar de bloquearlos.
Tambien recuerdo los ataques provenientes de Rusia contra sitios web estonios hace unos años, algo similar a esto…
Sí, sí, en Estonia, en Georgia… Sí que se utilizan estos ataques, aunque yo no diría que este tipo de ataques sean parte de una ‘ciberguerra’, sino más bien se trata de ‘cibervandalismo’ al ser protagonizada por un movimiento social de jóveneas; tiene otro cariz. Pero bueno, al fin y al cabo realizar este tipo de actividades resulta barato y efectivo. Si además vemos cómo cada vez más se tiende a la computación en la ‘nube’, estas amenazas irán disminuyendo en el tiempo. La amenaza más importante se da en el mundo real, y el mundo cibernético está presente desde hace años en la seguridad nacional real. Por ejemplo, sabemos perfectamente que en EEUU la tercera parte de sus ingenieros de ‘software’ son chinos. Estoy completamente seguro que los sistemas de ‘software’ estadounidenses son transparentes para los militares chinos, no me cabe duda sobre esto. Sobre todo porque sé cómo piensan los americanos sobre la seguridad, siempre tienen unos conceptos muy sencillos sobre ella. Y luego conozco a muchos expertos sobre seguridad de datos en Rusia y les han contactado servicios de inteligencia de países de todo tipo (grandes y pequeños) para entrar en diferentes servidores de otros Gobiernos. Normalmente el modo de actuar es introducir una aplicación ‘dormida’ en un sistema, algo que se pueda usar después y que permanezca oculta y latente, para que resulte indetectable.

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