Foto: Santi Cogolludo
Eva Belmonte | Barcelona
Punto número siete -o 22, no se me pongan tiquismiquis- del argumentario ‘pirata’: no hay opciones legales y a un precio justo para poder ver cine en la Red. No es la única razón de quienes se descargan películas, pero sí la que se está quedando sin ella. Aunque a cámara lenta, sobre todo en comparación con la velocidad de paso del gigante Netflix en Estados Unidos, en España se están consolidando alternativas legales para ver cine en Internet.
Filmin es una de ellas, la opción “desde la industria”, como la define su director general, Juan Carlos Tous, un entusiasta defensor del buen cine y de Internet casi casi a partes iguales. La plataforma nació de la colaboración entre el grueso de las empresas cinematográficas independientes españolas y las que se fueron sumando al proyecto: Cameo, El Deseo, Tornasol Films, Golem, Avalon, Wanda Films, Vértigo, AltaFilms, Versus o Castafiore Films. Filmin no paga por derechos, comparte ganancias. Su opción pasa por el cine independiente subtitulado ¿Y eso es rentable? Ahora mismo, no. Pero el objetivo es empezar 2014 en “punto muerto” y a partir de ahí continuar en positivo. El camino, con traspiés en cada ventana y sarutado de proteccionismo estanco, está lleno de trabas.
Pregunta.- ¿Quién frena el cine en Internet? ¿Los productores? ¿Los distribuidores?
Respuesta.- Los productores españoles independientes están muy concienciados con Internet. Pero pongamos que ese señor productor está de acuerdo con que se exhiba su película, porque quiere luchar contra la piratería y que la cinta esté disponible para más gente. ¿Qué pasa? Entonces llega el señor del cine y le dice: “¡Ah, no! si tú la pones en Internet no te la estreno, porque entonces nadie vendrá a mi sala”, cosa en la que no estoy de acuerdo. Las grandes corporaciones de este país tienen salas en toda España, una altísima proporción de mercado, tienen mucho poder. Y piden una exclusividad de cuatro meses, aunque eso no quiere decir que vaya a estar esos cuatro meses en cartel. Si a los cuatro días no funciona retiran la película y el productor no puede estrenarla en Internet. Este es el problema. La exhibición tiene que entender que Internet, bien hecho, bien estructurado, bien ordenado, no tiene que ser un ‘killer’ del cine, ni mucho menos, tiene que ser un complemento para lograr una distribución integral y completa. Hay películas y películas. No es lo mismo ver ‘Tintin’ en un iPad que en una pantalla de 30 metros o ver una película de Lars Von Trier en la televisión de casa. No tienen el mismo márketing, no tienen la misma distribución y no tienen que tener la misma exhibición. ¿Qué hacemos con esta película, cuándo va en internet, cuándo la ponemos en vídeo, salimos en dvd o blue ray, va a videoclubs o directamente a la venta? ¿salimos en televisión de pago?
P.- ¿Cuál es el camino, especializarse o ir a por todo?
“Nadie está dispuesto a esperar cuatro meses. Por eso la piratería en España tiene ese impulso”
R.- Una especialización abierta. Queremos ofrecer cine en versión original, pero no podemos caer en el nicho reducido de los ‘gafapastas’. Hablamos de cine independiente porque a dia de hoy no tenemos ninguna multinacional. Y es que las ‘majors’ son las que nos están cobrando por los contenidos que no podríamos pagar. Pero tenemos en catálogo películas que han recaudado mucha más y han tenido muchos más espectadores en cine que muchas cintas de multinacionales. Películas como ‘Bienvenidos al norte’, ‘La vida de los otros’, ‘Los falsificadores’, los últimos Oscar de habla no inglesa, Palmas de Oro, ganadores de Venecia, de los Goya… El cine independiente no es sinónimo de minoritario. Filmin es un complemento dentro de una radiografía de un futuro del cine en Internet. Será una parte de la oferta. Nadie lo tendrá todo.
P.- ¿Tampoco Netflix?
R.- No. Y si lo tiene un productor determinado no estará tan contento de exhibir una película en Netflix como en Filmin, donde estará más cuidada y no quedará diluida dentro de una oferta enorme. Igual que no todas las salas de cine exhiben lo mismo. Hoy en día hay vas al Verdi o al Renoir y puedes no saber qué vas a ver, pero sí que alguna de las películas del cartel te gustará. Lo que no puedes pretender es ir al Cinesa Diagonal a buscar esa película que está en el Verdi. Y además en versión original. Hay público para todos. Estamos convencidos de que hay mucha gente en España amante de la versión original que no está atendida. Que no tiene un sitio donde verla. Y que estaría dispuesta a pagar diez euros al mes para poder ver ese cine.
P.- Entonces, ¿el futuro es una tarifa plana?
R.- No será la única manera, por desgracia, porque hay demasiados intereses para evitar que este modelo sea el que se aplique, al menos de forma inmediata. Antes de que una película pueda estar en suscripción, podré ponerla en transaccional: tanto ves, tanto pagas. Porque hay una ventana en medio que es la televisión de pago, que ayuda a financiar muchas películas y considera el modelo de suscripción de Internet como un competidor directo. El modelo pasará porque las nuevas y rigurosas novedades vayan a tanto la película, desde un euro a cuatro o cinco euros. Y después todo el catálogo -ya no rabioso estreno- irá con suscripción.
P.- ¿Qué pasa en España? ¿Por qué llevamos tanto retraso en la implantación del cine ‘online’ legal?
R.- En Estados Unidos hay una cultura que aquí no hay. ‘Toy Story 3’ tardó seis meses desde el estreno hasta que estuvo disponible en Internet. No pasó nada. ¿Aquí qué pasa? Se estrena el viernes ‘Tintin’ y el lunes todo el mundo la está buscando en Internet. Nadie está dispuesto a esperarse cuatro meses. Por eso la piratería aquí tiene ese impulso. Y ese es el reto que tenemos las plataformas legales.
P.- Pero la gente que va al estreno de Star Wars al cine y hace tres horas de cola también tiene prisa por verla. No es un fenómeno sólo achacable a la piratería…
“No habrá una oferta que lo tenga todo en el momento del estreno”
R.- Pero quien antes no podía ir al estreno se esperaba y ya. Ahora no. Ese señor ahora la busca, la encuentra y la descarga. En otros países no pasa eso. Existe una cultura de respeto por las fases de exhibición. Y si alguien no tiene Netflix porque no puede pagar ocho dólares al mes, pues no la ve. Pero no la busca y la piratea y dice: “Ya la he visto”, que es el problema del consumo que tenemos aquí, lo mismo que está pasando con las series. Eso no cambiará por más oferta legal que haya, porque no habrá una oferta que lo tenga todo en el momento del estreno. Eso no existe en ningún país del mundo.
P.- Pero, ¿tendemos a eso?
R.- Claro que sí. Si miramos cinco años antes una película tardaba en llegar a los videoclubs seis meses. Y cuando salía la película a la venta ya te habías olvidado de ella. Ahora, a los dos o tres meses está en vídeo. Hemos estrenado ‘Pa negre’ a los tres meses del cine. El documental sobre George Harrison está en el cine y en Filmin y está en el Festival In-edit aquí en Barcelona. Poco a poco. Hoy por hoy es imposible porque hay muchos intereses cruzados. Pero ya está llegando. Se estrenan muchas cosas el mismo día en todo el mundo, como pasa a veces con algunas series, para luchar contra la piratería. Si se ha hecho con ‘Walking Dead’, ¿por qué no se puede hacer con películas?
P.- ¿Qué es más dificil, montar una compañía en Internet o negociar los derechos de las películas?
R.- Sin ninguna duda, negociar los derechos de las películas. Tenemos 1.600 títulos más o menos en el aire y unos 300 ó 400 ya negociados. Estas 2.000 películas suponen unos 130 contratos distintos, porque detrás hay 130 proveedores. Con uno hemos negociado por tres películas, con otro por 100, con otro por 40… Eso significa 130 negociaciones distintas.
P.- ¿Qué porcentaje de los beneficios es para el productor y cuál para vosotros?
R.- Siempre es un mínimo del 50% para el productor. Y a partir de ahí, dependiendo de volumen, de resultados, hay diferentes escalas.
P.- Han ido surgiendo muchas plataformas que, aunque nacieron con mucho ahínco, se han quedado estancadas o han desaparecido, ¿es tan difícil?
R.- El problema son los derechos. Si entras en el juego de las multinacionales, de ese cine de Hollywood mayoritario, necesitas un músculo financiero enorme. Porque cada día hay películas, cada día hay estrenos. Es una inversión muy grande. Hay mucha gente que se cree que cuando ha creado la plataforma ya está. No, no, ahora empieza la guerra: negocia esto, mete más catálogo. Con una inversión inicial puedes poner un número de títulos pero es que cada semana, ¡cada semana!, tienes que ir poniendo más. Es un sin parar. La industria cinematográfica es la ostia. El videoclub físico mas grande tiene unas 30.000 referencias, acumuladas en años. Nosotros estamos hablando de que llegaremos a tener 20.000 películas. Sí, claro, pero necesitamos tiempo.
P.- ¿Cuál es el papel de los fabricantes de aparatos?
“¿Qué dirá Canal Plus cuando tú tengas una tele con 2.000 ofertas por dos o tres euros?”
R.- El futuro de la televisión es Internet. Estas navidades ya harán el primer ‘campañón’ y el objetivo es instalarse en las olimpiadas de Londres y el mundial de fútbol, que es cuando la gente cambia los televisores. Las nuevas, conectadas a Internet, tendrán canales para que tú puedas comprar por lo que quieras ver. Hoy en día estamos negociando con Philips, LC y Samsung. Estamos en ordenadores, iPhone, iPad, PC y Mac, pero queremos que antes de fin de año esté disponible para Android y al menos en dos de las marcas de televisores con las que estamos negociando. Pondrás el apartado de cine y te saldrá Filmin, Wuaki… Cuando empiece a pasar eso nos encontraremos con el mimso problema que hoy tenemos con los exhibidores, pero entonces será con las televisiones. ¿Qué dira Canal plus cuando tú tengas una tele con 200 ofertas por dos o tres euros?
P.- Enrique González Macho, director de la Academia de Cine, es uno de vuestros socios ¿Cuál es su posición sobre el cine en Internet? ¿Qué significa para vosotros su apoyo?
“A día de hoy, Internet es un pozo para el cine en el que se va perdiendo dinero!
R.- Todos los socios me apoyaron cuando propuse poner en marcha Filmin. También él. Hemos tenido muchos problemas, como todas las empresas que crecen. Y González Macho siempre ha estado ahí. Él sabe que el futuro es Internet. Lo que pasa es que mi esfuerzo y el de quienes trabajamos en esta compañía es hacerle ver cuando negociamos los derechos, no a él, sino también al señor Almodóvar, que es otro socio nuestro, y al resto, que Internet funciona. Tengo que reconocer su labor como empresario de exhibición -que son los más reacios-, como distribuidor, productor y director de la Academia. En estas cuatro facetas, él ha apostado por Internet, aunque es consciente de que hoy en día no es nada, que es un pozo en el que se va perdiendo dinero. Alguna vez lo comparan con Álex de la Iglesia como si fuera menos sensible a la Red, pero él sabe mucho de esto, está en Filmin desde el principio, tiene los números. Que no le cuenten milongas porque él conoce la realidad y sabe lo que cuesta esto.
P.- ¿El cine se ha adaptado mejor a la revolución ‘online’ que la música?
R.- Sí. A pesar de que no nos hemos espabilado mucho. Hemos aprendido, han aprendido los de los libros, todos. Pero es que no sabemos nada, es todo nuevo. Los modelos están por nacer.

Enlace articulo original: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/11/05/barcelona/1320516613.html

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